Industrialización del proceso de desarrollo

Anamnesis de un motivado

Industrialización del proceso de desarrollo

¿A qué estamos acostumbrados?

Una pequeña empresa necesita un software; normalmente una web o una pequeña aplicación de gestión. A partir de ahí, la empresa y un freelance, empiezan un tira y afloja hasta llegar al agotamiento. El resultado es un software que raramente cumple las expectativas del cliente y con un beneficio para el freelance bajo o negativo. Un software poco intuitivo, que no contempla funcionalidades y lleno de errores.

¿Quién tiene la culpa?

Ambas partes. El cliente debería ser consciente que nadie regala nada, y que lo único que va a conseguir apretando en precio al desarrollador es asegurar un resultado nefasto. Pero hay que ser comprensivos… Estamos ante un cliente que nunca ha comprado un producto así. Sabe que puede facilitarle la vida pero, no tiene ni idea de lo que cuesta hacerlo. La sociedad no está familiarizada con la compra de este tipo de bien.

Por otro lado… El desarrollador casi nunca valora su trabajo como debe. Parte de un presupuesto en el que no ha contemplado muchos gastos y además, a la baja. Acepta el trabajo sin conocer su rentabilidad. Abarca por sí solo prácticamente todos los roles que deben intervenir en el proceso.

¿Por qué ocurre?

Porque no tenemos ni idea!!

Lo explico… ¿Hace cuántos años que se erigen construcciones? Los primeros fueron los neandertales hace unos 175.000 años. Y… ¿Hace cuánto que se hace software?

El desarrollo de software no está sujeto a un procedimiento con la trayectoria de los de otras disciplinas.

No es un hecho que ocurra por incompetencia es sólo una falta de conocimiento por ambas partes.

Pues… Está situación tiene solución. Las grandes empresas de software, ya están poniendo en práctica diferentes procedimientos. Pueden ser mejores o peores pero el consuelo es que evolucionan. Y eso síntoma de que hay gente que ha detectado el problema y al menos hace el esfuerzo por solucionarlo. A su vez, los clientes cada día saben más lo qué quieren y cómo, sin entrar en detalles técnicos pero si en los funcionales. Es cuestión de tiempo que se establezca un marco común.